
La clave del éxito de los programas de b-learning se encuentra precisamente en obtener lo mejor de los dos mundos.
Por un lado, la capacitación presencial permite a los profesores estar en contacto directo con los alumnos, facilita la interacción en el mundo físico entre los estudiantes y es una efectiva herramienta para transmitir conocimientos. Su utilización puede hacer más eficiente la organización de tareas, fomentar el trabajo en equipo y permitir una atención personalizada en función de las necesidades de cada alumno.
Por otro lado, la capacitación online otorga a los estudiantes más flexibilidad para hacer los cursos en cualquier tiempo y lugar, facilita el envío de todo tipo de documentos (texto, vídeos, diapositivas, audios, infografías…) y permite recoger una gran cantidad de información sobre el proceso de aprendizaje llevado a cabo por cada estudiante. Esta metodología, además, puede aplicarse a muchos alumnos a un bajo coste y permite actualizar los contenidos mucho más rápido.
La combinación de estos dos métodos de enseñanza (al menos si se hace bien) ha demostrado ser más eficiente que el aprendizaje presencial y aumentar la motivación e implicación de los estudiantes.
